Mendigos de amor: “La necesidad imperiosa de ser amados”

  Es increíble de lo que es capaz el ser humano para conseguir ser amado. Cuando las ganas por tener pareja se convierten en necesidad, a veces acabamos convirtiéndonos en mendigos de amor, donde la búsqueda principal radica en la necesidad imperiosa de ser amados y finalmente acabamos mendigando amor realizando comportamientos muchas veces autodestructivos , algo que acaba mermando nuestra autoestima.

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  Y es que parece que sea obligatorio el tener pareja, como si lo necesitásemos al igual que el aire que respiramos. Lo cierto es, que lo único que necesitamos para sobrevivir es la comida, la bebida, el sueño y  entre otras cosas, vivir en sociedad. Pero no es una condición necesaria para la supervivencia del ser humano el tener pareja. Aunque muchas veces lo experimentamos como una necesidad porque nos decimos a nosotros mismos palabras como:”Necesito tener pareja” y considero un error esta afirmación ya que sería mucho más adecuado decirnos: “Me  gustaría o me encantaría tener pareja”. Cambiando este planteamiento, estoy segura de que no vamos a vivir el malestar por no tener pareja o ser amados por una persona en concreto con la misma intensidad y desasosiego.

  Hace unos días, una chica me preguntaba si era correcta la postura que había tomado con respecto a un chico que había conocido. Llevaban un tiempo chateando y él todavía no se había decidido a conocerla en persona. Ella le ofrecía la posibilidad de ir a su ciudad, o de que si lo prefería viniese él. Pasaban horas y horas chateando o conversando por videoconferencia. Así era su relación durante todo este tiempo, virtual. Ella de vez en cuando le sacaba el tema, de cuándo se conocerían sintiéndose culpable y avergonzaba por tal planteamiento. A lo que él respondía diciendo fechas que conforme iban pasando no se cumplían. Así que la chica finalmente, tras volver a sacar el tema de cuando se conocerían en persona y el chico decirle que no era el momento todavía por motivos personales y poner otra fecha, la chica decidió que lo mejor era terminar la relación ya que no iban con esto a ninguna parte.

  Al pasar los días, la chica tenía dudas de si había hecho lo correcto, porque no sabía si debía haber esperado a esa fecha, realmente sentía cariño hacia este chico y le hacía sentir mal haber tomado esta decisión. Mi respuesta fue: “Tú eres la que tienes que valorar si has tomado la decisión correcta, pero te diré que no podemos estar mendigando amor en una relación, ya que de esta forma la relación no marcha como debería”. El amor entre dos personas debe ser mutuo, hay muchas personas que en realidad viven situaciones difíciles que no les permiten dedicar a su relación el tiempo que les gustaría pero hay muchas maneras de demostrar afecto. En ese momento, la chica dijo sonriendo: “Ya lo tengo claro, no puedo estar mendigando amor, me ha encantado esta deficición”. 

  Supongo que a muchos de vosotros os habrá recordado este ejemplo a alguien que conocéis o incluso a vosostros mismos. Espero que os haya hecho reflexionar por un momento y tengaís en cuenta que lo primero que debemos hacer antes de buscar ser amados es aprender a amarnos y valorarnos a nosotros mismos y tomar conciencia de que el amor no consiste en mendigar, sino en dar y recibir.

  Intentemos no convertirnos en mendigos de amor, el amor debe fluir entre dos personas, ya sea de amistad o de pareja. Demos amor a quien lo merezca para nosotros y dejémonos ser amados por quien realmente nos quiera. Si nos encontramos a alguien que no nos valora lo suficiente como para sentirnos amados, recordemos que no podemos gustar a todo el mundo, al igual que todo el mundo no nos gusta a nosotros. 

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